Dos semanas después, él fue a recogerla al aeropuerto y le preguntó: “¿cómo te fue en el viaje amor?”. “Muy bien, muchas gracias”. “¿Y mi regalo?”. “Qué regalo?”. “Lo que te pedí, la brasileña”
“Ah, ¿eso? Verás,… hice lo que pude, así que ahora tenemos que esperar unos meses para saber si es brasileña… o brasileño”
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