jueves, 13 de junio de 2013

Resulta que ella se va de viaje a Brasil, dos semanas. El marido la lleva al aeropuerto y le desea un feliz viaje. Ella le responde: “Gracias, cariño, qué quieres que te traiga?”. El dijo riendose, “Una brasileña!”. Ella no dijo nada y fue a embarcarse en su vuelo.

Dos semanas después, él fue a recogerla al aeropuerto y le preguntó: “¿cómo te fue en el viaje amor?”. “Muy bien, muchas gracias”. “¿Y mi regalo?”. “Qué regalo?”. “Lo que te pedí, la brasileña”

“Ah, ¿eso? Verás,… hice lo que pude, así que ahora tenemos que esperar unos meses para saber si es brasileña… o brasileño”

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